Lun. Ago 15th, 2022

Con este artículo inauguramos la publicación de las famosas fábulas de Esopo.

Las dos ranas

Los calores del estío secaron la laguna en que habitaban dos Ranas.

Fueron entonces en busca de un nuevo domicilio, y encontraron un pozo profundo que a la sazón casi se desbordaba de agua:

— «Aquí nos acomodaremos fácilmente» (dijo la una a la otra).

— «Tienes razón (contestó ésta) ; pero si el pozo se llega a secar, ¿Cómo saldremos? »

Se dieron, pues, el brazo, y se fueron en busca de otra charca, que era su verdadero domicilio.

fabulas de esopo - las dos ranas

El León , la Vaca , la Cabra y la Oveja

Se Juntaron un León, una Vaca, una Cabra y una mansa Oveja para cazar en los montes y repartirse después fraternalmente lo que que apresaran.

Bien pronto, con la ayuda de todos, se cazó una cierva hermosísima; y el León, luego de dividirla en cuatro partes iguales, habló a sus compañeros del siguiente modo:

— «La primera de esas partes es para mí, porque me llamo León; me daréis la segunda porque soy el mas fuerte; la tercera será también mía, porque valgo mas que vosotros; y por lo que tiene que ver con la cuarta, el que la toque que haga antes su testamento»

Cuando se tiene la honradez de la vaca, la inocencia de la cabra y la mansedumbre de la oveja, no se debe formar sociedad con los leones.

El Gallo y La Perla

Cierto honrado Gallo, modelo de filósofos caseros, encontró casualmente una hermosa Perla cuando escarbaba en un muladar:

– «Yaces ahí entre miserable estiércol (le dijo, mirándola con asombro), mientras que tantas damas darían sus mayores riquezas por poseerte. ¡En cuanto a mí, confieso que te cambiaría por un gusano de tu tamaño!»

El Gallo se echó la cuenta de que una alhaja en su poder, era como un buen libro en manos de un tonto.

fabulas de esopo - el gallo y la perla

El caballero calvo

calvito

Un gran señor, a quien la pérdida de sus cabellos le obligó a ponérselos postizos, caracoleaba cierto día en brioso alazán frente a los balcones de su dama.

Mientras saludaba a la dama, una ráfaga de viento le llevó la peluca.

Los circunstantes comenzaron a reír; y el señor, para calmar el ridículo con una frase ingeniosa, exclamó, dirigiéndose a los que reían:

—«No pude contener la marcha de los cabellos propios, ¡cómo había de impedir el escape de los ajenos!»

El Ciervo y la fuente

Bebiendo un Ciervo en cierta fuente cristalina, se vio retratado de cuerpo entero en el agua.

Admiración y orgullo le causó la belleza de sus ramosos cuernos; pero inclinando la vista hacia abajo , se avergonzó y casi maldijo la fealdad y flaqueza de sus patas.

En ese momento, la trompeta del cazador y el ladrido de perros le avisó del peligro que corría, y escapando en veloz carrera por el llano, se libró prontamente de sus terribles perseguidores.

Unas ramas, sin embargo, detuvieron su huida, enredándose entre ellas los cuernos, y por mucho que quiso soltarse, perros y cazadores dieron sobre el desdichado sin piedad.

Se cuenta que al morir exclamó el Ciervo:

— «Ahora comprendo, aunque tarde, cuán peligroso era lo que amaba, y cuán útil y necesario lo que aborrecía»

Conclusión

Si te interesa poder leer más fábulas de Esopo, escribe un comentario indicando cual fábula te interesa conocer. Próximamente publicaremos más!.

By Esopo

3 thoughts on “Fábulas de Esopo – 1”

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