Lun. Ago 15th, 2022

Joven que estas harto de la escuela, de la autoridad de los profesores y de los adultos en general, de los cuidados premurosos de vuestra madre o abuela, Holden Caulfield es tu símbolo y portaestandarte. Pero no hagas como él, si no quieres que tu vida termine en modo melancólico.

Holden Caulfield, de diecisiete años de edad, vive con su familia en Pensilvania.

Con un carácter difícil de tratar, irrespetuoso, alborotador y rebelde, ha sido expulsado de todas las escuelas de la ciudad.

Incluso la escuela en la que actualmente estudia (donde pudo entra gracias a que su padre tiene buenas influencias), está por expulsarlo también. Pero antes de que suceda, Holden planifica una fuga.

Sueña la completa libertad, la aventura, el absoluto control de si mismo.

Un día, después de robar y vender la máquina de escribir de su padre, parte hacia New York, la más grande metrópolis del mundo, que con sus miles de luces y su vida intensa representa el sueño de todo adolescente.

En su mente miles de ideas, y no importa si estas no son del todo claras. Lo importante es escapar de la cárcel de las costumbres, de la familia, de la escuela.

New York, en el mundo de sus sueños, la espera halagando su imaginación.

La llegada a New York

Su primera experiencia con la «Gran Manzana» nos es de las mejores. El portero del pequeño hotel en el que logró alojarse le manda a la habitación una mujer, una profesional, con la que Holden no sabe que hacer e incluso le tiemblan los dientes.

Al final, la mujer se va, desilusionada  y Holden piensa que todo le fue bien al fin de cuentas. Pero el portero no es de la misma opinión y pretende que se le pague por haber combinado el encuentro.

No importa que no haya sucedido lo esperado, su trabajo lo hizo y pretende su dinero con el cuál cuenta ya. Holden no piensa igual y al negarse de pagar se entabla un pleito con el resultado que el portero le da su paliza dejándolo con la cara rota.

Este primer encuentro con la ciudad de sus sueños, no fue particularmente feliz para el joven Holden. Pero la ciudad es grande y nuestro jovencito cree que es solo la poca fortuna que lo ha hecho encontrarse con el único tipo rustico de la ciudad de 9 millones de habitantes. Seguro que irá mejor con las demás personas….solo se ilusiona.

Todas las personas que Holden, mientras busca comprensión y calor humano, encuentra, se muestran tal como el portero del hotel. Incluso las personas de su misma edad que encuentra, piensa solo en sus cosas personales, sus tráficos y sus propias guerrillas de barrio y no tienen tiempo para perder con un muchachito apenas llegado de provincia.

Y como si no fuera suficiente, también le va mal con una chica, que conocía ya y también con un profesor anciano que lo trata como si fuera un leproso.

La desilusión

¿Es esta la gran ciudad de la que todos hablan? ¿Es este el sueño de libertad que por tanto tiempo ha añorado?

Mejor regresar, al menos en recuerdos, a la época de la infancia, a los juegos infantiles, a sus maestras que, a pesar de lo aburridas, en fondo se percataban de su existencia y lo trataban como un ser humano.

Tal vez sería siempre un rebelde y fastidioso, pero seguramente se sentiría vivo. 

Recordando el pasado, Holden se conmueve.

Luego de llorar en modo disimulado por su miserable condición, siente el deseo de un contacto con su familia.

A excepción de sus padres, los cuales, lo único que harían al verlo volver sería castigarle y llenarlo de sermones filosóficos, decide que la única persona que encontrará será su hermana Phoebe.

Regresa entonces a Pensilvania y en una media noche se acerca a su casa. Con un nudo en la garganta piensa en entrar en su habitación y quedarse ahí como si nada hubiese sucedido, pero al final no encuentra el valor.

Se acerca con cautela a la habitación de Phoebe y la convence a escapar junto a él, quizás si juntos logren salir adelante.

Se van antes de que surja el sol. En poco tiempo se les cae todo. El mundo, siempre hostil, no es para muchachitos.

El regreso a casa

Hay que agachar la cabeza, hoy a los adultos, mañana a algún jefe. Por cuanto se pueda abrir camino en la vida, siempre hay alguien que está a darte ordenes y a quién hay que dar respeto y obediencia. Es mejor resignarse y regresar, a sus padres que si los retaran y castigaran. Es el precio que hay que pagar para convertirse en adultos.

Holden y Phoebe regresan a casa derrotados.

Phoebe viene solamente sermoneada (en fondo su fuga fue instigada por el hermano mayor).

Holden viene internado en una clínica en donde lo curarán del ataque de nervios que le vino.

Una vez que sale de la clínica lo único que podrá hacer es regresar a su pupitre en la escuela, sin siquiera al menos la esperanza de una fuga….

Sobre el autor de "El Guardián entre el Centeno"

Jerome David Salinger, autor de la novela “El Guardián entre el Centeno”, que se convertiría en la bandera de la juventud de los Estados Unidos (publicada en 1951), era un tipo extraño. No concedió entrevistas y vivía en solitario en una casa aislada en medio del campo.

Era inútil ir a su casa a buscarle, nunca atendía a visitas.

Quizás él, a diferencia de su desafortunado protagonista que falló, si encontró su libertad en el aislamiento y la soledad absoluta.

Todo lo que tenía para decir lo dijo en su libro, El Guardián entre el Centeno, que durante ya setenta años es leído por jóvenes que, no aguantan más el autoritarismo de los adultos.

Cada año se venden 250 mil copias de El Guardián entre el Centeno en todo el mundo.

El Guardián entre el Centeno

By Enrique Vásquez B.

Programmatore dal 1988, con la passione per la scrittura di articoli di ogni genere. Attualmente sviluppa per ZEVEN S.A. il Sistema di Fatturazione Elettronica. Ecuadoriano di nascita e italiano di residenza, scrive da Genova, città che ha imparato ad amare tanto quanto la sua natale Guayaquil. Padre di due figli che sono il suo orgoglio e marito di una donna eccezionale.

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